MAY 9

 
"Who hath blessed us with all spiritual blessings."
Ephesians 1:3

All the goodness of the past, the present, and the future, Christ bestows upon His people. In the mysterious ages of the past the Lord Jesus was His Father's first elect, and in His election He gave us an interest, for we were chosen in Him from before the foundation of the world. He had from all eternity the prerogatives of Sonship, as His Father's only-begotten and well-beloved Son, and He has, in the riches of His grace, by adoption and regeneration, elevated us to sonship also, so that to us He has given "power to become the sons of God." The eternal covenant, based upon suretiship and confirmed by oath, is ours, for our strong consolation and security. In the everlasting settlements of predestinating wisdom and omnipotent decree, the eye of the Lord Jesus was ever fixed on us; and we may rest assured that in the whole roll of destiny there is not a line which militates against the interests of His redeemed. The great betrothal of the Prince of Glory is ours, for it is to us that He is affianced, as the sacred nuptials shall ere long declare to an assembled universe. The marvellous incarnation of the God of heaven, with all the amazing condescension and humiliation which attended it, is ours. The bloody sweat, the scourge, the cross, are ours for ever. Whatever blissful consequences flow from perfect obedience, finished atonement, resurrection, ascension, or intercession, all are ours by His own gift. Upon His breastplate he is now bearing our names; and in His authoritative pleadings at the throne He remembers our persons and pleads our cause. His dominion over principalities and powers, and His absolute majesty in heaven, He employs for the benefit of them who trust in Him. His high estate is as much at our service as was His condition of abasement. He who gave Himself for us in the depths of woe and death, doth not withdraw the grant now that He is enthroned in the highest heavens.





Bible Reading
"thy Word have I hid in my heart..."
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9 DE MAYO 

“Quién el hato nos bendijo con todas las bendiciones espirituales. “ Efecios 1:3

Toda la calidad del pasado, del presente, y del futuro, Cristo concede sobre su gente. En las edades misteriosas del pasado el señor Jesús era su padre primero elige, y en el suyo elección Él nos dio un interés, porque nos eligieron en él antes de la fundación del mundo. Él tenía de toda la eternidad las prerrogativas de hijo, como el hijo solamente-vegeten y bien-querido de su padre, y él tiene, en las riquezas de su tolerancia, por la adopción y la regeneración, nos elevó al el del hijo también, de modo que él nosotros haya dado “energía de hacer los hijos del dios.” convenio eterno, basado sobre surte y confirmada por juramento, son el nuestros, para nuestra consolación y seguridad fuertes. En establecimientos eternos de la sabiduría predestinado y el decreto omnipotente, el ojo del señor Jesús era siempre fijo en nosotros; y podemos reclinarnos asegurados que eso en el rodillo del conjunto del destino allí no es una línea cuál milita contra los intereses el suyo redimido. Gran betrotal del príncipe de la gloria están el nuestros, porque es a nosotros que él es afiancen, pues los nupciales sagrados ere largo declararán a un universo montado. Encarnación maravillosa del dios del cielo, con todo el condecion y humillación asombrosos que le atendieron, están el nuestros. El sudor sangriento, el látigo, la cruz, es los nuestros para siempre. Cualesquiera consecuencias dichosas fluya obediencia perfecta, atonamente acabado, resurrección, ascensión, o intercesión, todos son los nuestros al lado de su propio regalo. Sobre su armadura él ahora está llevando nuestros nombres; y en sus defensas autoritarias en el trono él recuerda a nuestras personas y aboga por nuestra causa. El suyo dominio los principalidades y las energías excesivas, y su majestad absoluta en cielo, él emplea en beneficio de ellos que confíen en él. Su alto estado es tanto en nuestro servicio como era su condición de la degradación. Él que se dio para nosotros en las profundidades de la aflicción y de la muerte, dota no retirar la concesión ahora que él entronad en los cielos más altos.